
En este libro se trata de aplicar el enfoque hermenéutico en el contexto latinoamericano. Es necesario preguntarse acerca de la manera en que se presenta el conflicto de la modernidad en México y en América Latina. La hermenéutica del contexto latinoamericano tendría que plantear el problema especificando las circunstancias históricas y culturales a partir de las que se vive el conflicto de la modernidad, pues el contexto latinoamericano lo que ha padecido es la consolidación de la modernidad en su faceta de modernización, es decir, de predominio de la tecnocracia en función del desarrollo de un sistema económico que, como señala Gadamer, ha sido la faceta mundializada de la modernidad. Por ello, hay que dar un matiz particular a este problema universal. Pero también hay que tomar en cuenta que este proceso de influencia europea, que Gadamer y Ricoeur plantean desde la Ilustración, inició para América en el Siglo XVI cuando se dio la conquista europea, lo que representa para América Latina una serie de circunstancias conflictivas que han tenido continuidad histórica hasta el presente, en que se manifiestan como problemas suscitados por la modernización actual.
En respuesta al contexto latinoamericano, dentro de la investigación educativa con perspectiva hermenéutica hemos aplicado el paradigma del barroco que ha sido fructífero para interpretar los problemas de la educación, así como para proyectar alternativas hacia los discursos que en un determinado momento histórico validaron los saberes. El paradigma del barroco ha sido pertinente para comprender los discursos del poder que subyacen en los modelos educativos oficiales, pero también para generar alternativas a esos modelos.
Con la hermenéutica barroca nos proponemos estudiar la multiculturalidad como reflexión y crítica de la identidad cultural en el contexto histórico latinoamericano actual en el que se manifiestan con énfasis maneras diversas de construir el mundo de la vida. El barroco y el neobarroco se proponen como conceptos de divergencia que permiten comprender otros modos de vida frente a los que impone la modernización capitalista que subyace en los modelos educativos vigentes.[1]
En el presente de la educación hay que problematizar una práctica educativa regida por una concepción de la pedagogía constituida como ciencia en la modernidad ilustrada, que ha impulsado el desarrollo del pensamiento conceptual, en la actualidad con énfasis en lo tecnológico. Ello ha propiciado una crisis de valores, debida a la pérdida de sentido cuando se eclipsa el carácter simbólico de la educación. Se trata, entonces, de proponer como alternativa la recuperación de este simbolismo mediante una perspectiva educativa como la que deriva de la hermenéutica. Así, se toma como punto de partida una concepción de la educación humanista que, a diferencia del humanismo promovido por la pedagogía moderna, invita a ver el hecho educativo como la formación de un sentido comunitario, la toma de conciencia de que vivimos con el otro y la capacidad de juicio para saber actuar con prudencia frente al otro. Se ha realizado la interpretación de la identidad cultural latinoamericana mediante el paradigma del barroco. Este paradigma ha sido aplicado en la filosofía de la cultura, y la narrativa literaria ha sido un terreno fértil para comprender las problemáticas identitarias en el contexto multicultural mexicano y latinoamericano.
¿A qué se debe esta necesidad de recurrir a la problemática de la identidad y del multiculturalismo? Pensamos que en México y en América Latina, el tipo de modernidad no es el mismo que en Europa y Estados Unidos, el cual proviene más de la época de la Ilustración. En nuestros países, la modernidad no arranca de dicha época sino del siglo XVII que es un siglo fundamentalmente barroco por arrastrar símbolos culturales de las comunidades indígenas. En este sentido es que no concebimos tampoco nuestro barroco como equivalente al barroco europeo. Basándonos en autores como Lezama Lima y Severo Sarduy hablamos de un barroco indoamericano. No se trata entonces de una modernidad racionalista sino mestiza. Esto se expresa también en la literatura de autores como Sor Juana Inés de la Cruz que mezclan la magia y la ciencia, el mito y el logos. Con base en estos lineamientos de una racionalidad basada más afectos, pasiones, y en el cuerpo, hemos podido combinar la literatura con el multiculturalismo (Hernández Alvídrez, 2008; Hernández y Arriarán, 2014).
Otra línea de investigación sobre el multiculturalismo en el contexto educativo mexicano y latinoamericano actual es sobre la presencia de tres entornos de construcción del conocimiento para el mundo de la vida: la oralidad, la escritura y los medios electrónicos. Cada uno de ellos constituye una propuesta cultural que atañe no sólo a la cuestión técnica de los aprendizajes, sino que forma una actitud cultural frente al mundo de la vida cotidiana y escolar. Esta circunstancia hace que resulte un tema de la educación, de interés primordial y que, sin embargo, permanece poco explorado. Se trata de un multiculturalismo que demanda una interpretación a partir de las prácticas culturales en contextos particulares de la educación en México. El punto de partida para señalar la relevancia del estudio de las tecnologías del lenguaje y de elaborar propuestas educativas es el que señala Walter J. Ong (1987). Este autor dice que la oralidad es la tecnología originaria en la expresión de la facultad humana del lenguaje, la escritura como tecnología del lenguaje surge mucho después y que la oralidad que se ejerce a partir de la creación de la escritura, se convierte en una oralidad de segundo orden, pues está elaborada a partir de las pautas de la escritura. A este fenómeno hay que añadir el de la oralidad y la escritura que se derivan de la cultura de los medios electrónicos. Esta complejidad hace que sea relevante en la formación en la diversidad estudiar el tema y adquirir instrumentos para desarrollar propuestas educativas en todos sus ámbitos. Las características de las culturas de la oralidad y de la escritura, a las que se suma actualmente la que están generando los medios electrónicos, nos ayudan a la comprensión de los estilos culturales de educación. La comprensión de esta temática puede permitir la generación de alternativas pedagógicas adecuadas a los diversos contextos culturales.
[1] Nuestros primeros ensayos se iniciaron en los años 2000 a partir de seminarios muy fructíferos con Mauricio Beuchot, de la UNAM, quien postulaba el carácter analógico de la hermenéutica. Algunos de estos trabajos que comenzaron a impulsar proyectos de tesis de maestría y doctorado en la UPN se publicaron en el libro Hernández Alvídrez, y Arriaran (2006). También en Arriarán y Beuchot (1999). Posteriormente, bajo el calor de la teoría del ethos barroco de Bolívar Echeverría (con quien sostuvimos un diálogo igualmente fructífero) nos reorientamos hacia otra dirección acentuando más la crítica al modelo neoliberal desde una fundamentación histórica sobre la necesidad de una modernidad no capitalista. Ver Arriarán (2007).