
Conferencia de Elizabeth Hernández. La experiencia en la formación de profesionales en los niveles de licenciatura y posgrado nos ha permitido (Arriarán y Hernández, 2021) observar una transformación de las actitudes relacionadas con la construcción de conocimientos en el nivel universitario. Esta transformación crea una nueva relación entre docentes, estudiantes y materias de estudio. En efecto, los problemas para acceder a la cultura académica concebida alrededor del libro, la lectura y la escritura son hoy en día más evidentes. Esta situación nos ha invitado a investigar si lo que se está transformando es el estilo cognitivo cultural en la construcción de conocimientos como los referentes a los estudios profesionales. Los docentes universitarios encontramos retos pedagógicos de distinto orden, para atender los problemas que enfrentan los estudiantes en el desempeño en la cultura de la escritura
Ante las necesidades formativas de los estudiantes en la inserción en la cultura de la escritura como modelo tradicional en el contexto escolar, consideramos más productivo intentar comprender los factores que intervienen en su manifestación que seguir considerándolos como problemas de los estudiantes ante los cuales hay que lamentarse y tratar de resolverlos considerándolos como deficiencias. Por otra parte, hay que admitir que estas dificultades con la cultura académica han sido una constante en el contexto escolar y que, quizás ahora estamos presenciando una crisis, lo cual nos obliga a investigar y no sólo a remediar.
Es entonces evidente que los estudiantes experimentan la transformación del estilo de construcción del conocimiento. Esta problemática nos ha conducido a estudiar el tema con un método hermenéutico, en el que estamos construyendo un marco conceptual con el fin de interpretar para comprender el contexto sociocultural actual en el que se desarrolla la educación escolar, específicamente en lo que se refiere a los estilos culturales con que se emprende la construcción de conocimientos en el ámbito escolar. En este marco hemos encontrado tres estilos culturales que guían en la comprensión del estado actual de la educación: la presencia cultural de la oralidad como ámbito educativo extra-escolar que, sin embargo, no encuentra continuidad en su tratamiento dentro del sistema educativo formal; la cultura de la escritura que propiamente dio origen a la educación escolar moderna, en la cual encontramos una fase actual en que sus supuestos están en debilitamiento, y la cultura de la nueva tecnología de la información y la comunicación en donde es posible percibir dificultades en su incorporación en la educación escolar, pues su adaptación para el uso pedagógico ha sido al estilo de la cultura de la escritura, aunque en el ámbito extra-escolar está teniendo un fuerte impacto educativo.
En los tres entornos podemos hablar de que promueven un tipo de conocimiento y diversas formas peculiares de su construcción. En el entorno de la oralidad, se centran en un proceso de conservación de esos saberes comunitarios, y su medio es la tradición. En la escritura, el tipo de conocimiento es el académico, y se dirige hacia el desarrollo del pensamiento crítico y su medio es la lectura y la escritura. En los medios audiovisuales, el tipo de conocimiento que se promueve es el del manejo de la información, basado en el dominio de las tecnologías electrónicas de la comunicación y su medio es lo que se conoce como e-learning; la posesión del manejo de la tecnología y la información que se obtiene a través de ella es el conocimiento.
Lo que podemos ver es que en los tres entornos de estudio se establecen redes sociales. Sin embargo, las características y la trascendencia en los procesos de subjetivación son diferentes en cada una de las clases de redes sociales. Así, tenemos que las redes sociales que se construyen y se practican en la cultura de la oralidad se realizan en pequeñas comunidades que comparten un contexto de significaciones físicas y culturales y se dan mediante una relación cara a cara; el régimen de autoridad deriva de las formas de gobierno establecidas en la comunidad y que se reciben de una tradición. Las redes sociales que propicia la cultura de la escritura, desarrolladas a través del ámbito escolar, están mediadas por la producción de conocimientos que proceden de un hacer teorético del que se derivan conocimientos de las ciencias y las humanidades que se aplican en la práctica de manera distinta a la de los conocimientos generados y practicados en la oralidad; la autoridad procede, en esta caso, de la cultura académica que, en cierto modo, a partir de la modernidad europea se ha universalizado. En la cultura generada por los medios digitales, las redes sociales se globalizan de una forma mucho más amplia que los de la cultura de la escritura, pues rebasan los ámbitos académicos. Por otra parte, es importante señalar que son impulsadas por instancias o instituciones que persiguen y fomentan fines de consumo y que encaminan a una subjetividad inducida por algoritmos que llegan de manera subliminal al usuario de las redes. Es así como podemos percibir las instancias de poder que nos subjetivan, pero también hay que destacar las actitudes de resistencia que nos permiten detectar una recepción cultural en la cual, si bien se adoptan los regímenes de los entornos culturales analizados en esta investigación, no se aceptan de manera pasiva, sino que siempre se mantienen en conflicto. De esta manera, podemos hablar de una modernidad en la que la subjetividad no se subordina, sino que se realiza a través del cultivo crítico de la identidad.
La vigencia de estos tres entornos es una realidad en nuestro medio, en mayor o menor medida, pues las prácticas culturales de la oralidad están muy presentes en el contexto mexicano y latinoamericano, a diferencia de lo que sucede en culturas altamente modernizadas (de Europa, Asia o Estados Unidos), aunque aún en ellas persisten las prácticas de la oralidad. Sin embargo, asimismo están presentes las prácticas de la cultura de la escritura y es innegable la creciente presencia y adopción de la cultura de los medios audiovisuales. Ello obliga a estudiar este fenómeno dentro de los procesos educativos y a tenerlos en cuenta a la hora de elaborar propuestas pedagógicas.