Horacio Castellanos Moya

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En la narrativa de Horacio Castellanos Moya encontramos dos preocupaciones temáticas: las representaciones narrativas de la actuación frente a los conflictos políticos de una clase socio-económica y política de América Central, durante el siglo XX – personificada en las novelas por las familias Aragón y Mira Brossa-; asimismo se interesa por las motivaciones y los destinos de los actores que fueron arrastrados a la violencia que los transformó en lumpen, en desmovilizados.

En el caso de este escritor, la autoficción mediante la escritura lo conduce a un desencantamiento de su país, aspecto que puede corroborarse en su novela El asco (2007), cuyo título anticipa el tono de la narración.

Dentro de las novelas que construyen una saga familiar, El sueño del retorno (2013) relata el regreso de 190 Erasmo Aragón Mira Brossa a El Salvador en los días en que se estaba negociando la paz. Erasmo había permanecido en México durante el transcurso de la guerra en su país. Al ser invitado a fundar una revista de análisis político, tenía la intención de continuar el trabajo de periodista que ejercía en México. La trama narrativa gira alrededor de los días previos a su partida para recomenzar su vida en El Salvador.

Lo interesante de la trama es que el personaje narrador se confronta con su pasado. El recurso que utiliza es la hipnosis, pero Erasmo no llega a conocer las confesiones hechas durante la hipnosis. Sin embargo, durante sus lapsos fuera del tratamiento médico, va recordando hechos que no lo colocan en el mejor sitio ético frente a los sucesos de su país. El entorno familiar es un tema de constante análisis por parte del narrador personaje, ya que la dinámica familiar que vivió estuvo muy relacionada con los sucesos políticos y bélicos de su país. La introspección mediante hipnosis pudiera ser una estrategia para reconstruir la vida del personaje e indagar sobre las motivaciones que lo llevaron al exilio, dado el contexto familiar tan complejo en su relación con la vida política de El Salvador.

Un aspecto que podemos destacar en esta novela es que el consejo médico, acerca de escribir como medida terapéutica, da cuenta de una intencionalidad narrativa de Castellanos Moya. En este sentido, cabe analizar su acto de escritura en relación con lo que afirma Paul Ricoeur (2008) sobre la ejemplaridad de las narraciones para ejercer un efecto pedagógico y terapéutico que une argumentación e interpretación. Mediante el recorrido narrativo por las novelas y los cuentos de Castellanos Moya, el lector arma la trama de las familias Aragón y Mira Brossa.

El autor cuenta las historias de ambas familias deteniéndose en los caracteres específicos que guían a los personajes en sus acciones y sus palabras en relación con los violentos acontecimientos políticos que sucedieron en distintas etapas durante el siglo XX en América Central. La reflexión que realiza conduce a considerar que no estuvieron a la altura ética y moral de las circunstancias históricas que inquietan al autor. Es el caso de Donde no estén ustedes (2003), cuyo centro es el personaje Alberto Aragón. Construida en dos partes, en una de ellas trata de la segunda vuelta de Alberto Aragón hacia el exilio en México, un salvadoreño que había luchado en la revolución de los años 80, y que posteriormente ocupó el cargo de embajador de El Salvador en Nicaragua, puesto al que renunció como protesta por desacuerdo con el régimen.

En el exilio, recuerda y al hacerlo toma conciencia de sus fallas frente a la expectativa de su entorno. Uno de los sucesos que atormentan hasta el remordimiento a Alberto Aragón se refiere a las consecuencias del errar político en la vida de su hijo, un joven idealista que se involucró de lleno en la guerrilla después de haber recibido un entrenamiento en Moscú. La aventura de Aragón en sus últimos días vividos en México fue un encuentro con los viejos revolucionarios convertidos en mercenarios alcoholizados y drogados.

El exilio sirve de contexto para el recuento atormentado de acciones políticas en las que se vio involucrada su familia. En la segunda parte de la novela, el periodista salvadoreño José Pindonga, convertido en detective fracasado, llega a la ciudad de México unos días después que Alberto Aragón, con el encargo de investigar los hechos ocurridos al ex-embajador en los días transcurridos entre su llegada y su muerte.

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Como suelen ser los personajes de Castellanos Moya, Pindonga es un marginado, cínico, obsesionado por el alcohol y el sexo, quien acepta la oferta de investigar las circunstancias de la muerte de Alberto Aragón como una salida inesperada y afortunada para sobrevivir económicamente y reponerse de un abandono amoroso. Dentro de este tono discursivo, los personajes van revelando circunstancias que caracterizan la sociedad salvadoreña de pos-guerra. Así, la verdadera imagen que se tenía de Alberto Aragón, descubierta por la investigación de Pindonga, estuvo delineada más por sus infidelidades amorosas que por su trayectoria política.

En Desmoronamiento (2006), a través de los enredos de los Mira Brossa, familia burguesa de la clase po[1]lítica nacionalista de Honduras, el narrador da a conocer la época del conflicto entre Honduras y El Salvador. Escrita en tres partes, la primera a la manera de una puesta en escena, situada en el año de 1963, narra la relación que se establece entre los Mira-Brossa y los Aragón, mediante el matrimonio de Esther con Clemente Aragón, un salvadoreño quien tiene lazos con políticos de izquierda. La segunda parte está escrita en el género epistolar, en cartas entre Esther y su padre, y entre éste y un político hispano-estadounidense que sirve de intermediario entre el padre y la hija en la época en que Honduras y El Salvador habían roto relaciones diplomáticas, a causa de la guerra del futbol, entre 1969 y 1972, cuando se realiza un golpe de estado.

En este período, Clemente es asesinado en un atentado sufrido mientras salía de su sesión de un grupo de alcohólicos anónimos formado por militares. La mediación entre Esther y su padre es delegada al político hispano-estadounidense que está en El Salvador por un encargo. Sin embargo, unos días después de esta misiva se da el golpe de estado. Esther da cuenta a su padre de que la misión del amigo estadounidense se ha cumplido en El Salvador. La tercera parte, escrita en forma de relato en voz de un narrador personaje, Mateo, el cuidador en la hacienda de los Mira Brossa, está situada entre los años 1990 y 1991.

La historia transcurre entre el sufrimiento de un derrame cerebral y la muerte de Lena. Este suceso reúne de nuevo a Esther con su madre y con sus dos hijos, Erasmo y Alfredo, quienes habían permanecido distanciados: Erasmo en México en donde trabajaba como periodista, y Alfredo en lugares en donde pudiera huir de la violencia, en los cuales llevaba una vida dentro de las drogas, y Esther quien permaneció en El Salvador. Reunión que no logró perdurar, ya que después del funeral los tres personajes regresan a sus vidas apartadas. La perspectiva de Mateo confirma la tirantez de las relaciones de la familia.

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