Oralidad, escritura y digitalización en la educación

Lo que hasta hace no mucho tiempo detectábamos como problema en el desarrollo de la lectura y la escritura en el nivel universitario es la confrontación de dos prácticas lingüísticas que corresponden a dos formas culturales, la de la oralidad y la de la escritura. Actualmente y cada vez con mayor énfasis, además de estas dos prácticas culturales, tenemos que agregar la de la cultura de los medios electrónicos audiovisuales. Así pues, las ideas que siguen giran alrededor de aspectos propositivos en relación con este diagnóstico realizado en la interacción entre la cultura de la oralidad, la cultura de la escritura y la de los medios electrónicos en el contexto del trabajo académico universitario.

   Las ideas que aquí expongo tienen el propósito de contribuir en el marco institucional de la reformulación del currículum de las Licenciaturas, que se lleva a cabo actualmente por parte del colegio de profesores de estos programas de desarrollo profesional. Mi propósito específico es aportar algunas ideas que nos permitan atender los problemas de los estudiantes y los profesores para el desarrollo adecuado de las actividades de lectura y escritura mencionadas anteriormente. De esta manera, el trabajo persigue establecer algunas reflexiones en un nivel todavía muy incipiente que, en otro momento, permitan elaborar propuestas de tipo práctico para atender el problema que nos ocupa.

   La organización de la exposición está conformada como sigue: en una primera parte expongo la problemática de la presencia de tres entornos que inciden en el ámbito escolar. Una segunda parte del artículo está dedicada a los entornos de la comunicación.

Las circunstancias actuales del desarrollo académico de los estudiantes a partir de la lectura y la elaboración de textos, desde mi punto de vista pueden ser esclarecidas desde el análisis de la perspectiva cultural propiciada por la superposición de tres entornos del desarrollo en el contexto escolar: la oralidad, la escritura y las tecnologías de la información y la comunicación. Las reflexiones que realizo en este artículo tienen la pretensión de lanzar algunas ideas que puedan propiciar un estudio más profundo del tema.

  Para iniciar, cabe atender lo que afirma Jesús Martín Barbero en relación con el hecho de que hoy estamos asistiendo a un descentramiento cultural del libro; este acontecimiento es muy importante pues hay que considerar que el libro es el eje pedagógico de la escuela. Para comprender la trascendencia que estos cambios están suscitando en la sociedad y por consecuencia en el medio escolar, atendamos la siguiente reflexión que hace el autor acerca de los alcances de intervención en las formas de vida provocados por los medios audiovisuales que van: “desde el desplazamiento de las fronteras entre razón e imaginación, entre saber e información, naturaleza y artificio, arte y ciencia, saber experto y experiencia profana, a la conexión de las nuevas condiciones del saber con las nuevas formas de sentir y las nuevas figuras de la sociedad.”[1] Como podemos apreciar, cada uno de estos desplazamientos demanda un estudio profundo. Pero también se debe tomar en cuenta que a esta reflexión añade una crítica a la posición de la UNESCO al respecto: “Frente a la cultura oral, la escuela se encuentra tan desprovista de modos de interacción, y tan defensiva, como frente a la audiovisual.” [2]

El entorno de la oralidad y de la escritura

oralidad

De acuerdo con varios estudios (Ong 1987, Havelock 1994 y 1996, Bottéro 1995), las características culturales peculiares de la escritura en su formación en Occidente, que procede de la Antigüedad griega, son principalmente la descontextualización, es decir, la falta de presencia inmediata de la realidad a la que se refiere y de la presencia directa del interlocutor.

Así, esta relación indirecta que se establece en la lectura tiene como consecuencia la formación de la actitud analítica, objetiva, la abstracción conceptual, y forma la actitud de estudio individual. Esta línea de desarrollo de la escritura dio lugar a la aparición de la prosa documentada y sus diferentes tipos discursivos que tienen un carácter analítico, reflexivo, interpretativo y conceptual, de donde se formó el estilo cognitivo que hoy llamamos occidental y que dio lugar al desarrollo del pensamiento científico y tecnológico de dominio de la naturaleza. El texto como una realidad objetiva difundida por la imprenta dio paso a la interpretación conceptual y a la descripción de la naturaleza, de la que surge la ciencia moderna y una manera de leer e interpretar el mundo diferente a la de la oralidad cotidiana.

   En las culturas de la oralidad también aparecen las formas escritas; sin embargo, su uso tiende en ellas a ser diferente al que se mencionó en la tradición occidental. En estas formas culturales, la relación a través del lenguaje se da en el contexto mediante la teatralización, el ritual, la conversación, o en formas más estructuradas como las empleadas en la resolución de conflictos, en los relatos de cuentos, las formas de entretenimiento, la instrucción de los niños, los arreglos matrimoniales, por ejemplo, en los que está siempre presente una relación intersubjetiva de carácter comunitario (Cfr. Carol Fleisher Feldman, 1995).

El entorno de los medios electrónicos

Como nos indica Javier Echeverría, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) crean un nuevo espacio social, el espacio electrónico o tercer entorno. Los otros dos espacios o entornos son el de la naturaleza (cultura de la oralidad) y el de la ciudad (cultura de la escritura). El tercer espacio es posibilitado por los flujos electrónicos a distancia y en red, a través de las tecnologías como el teléfono, la televisión, el dinero electrónico, las redes telemáticas, las tecnologías multimedia, los videojuegos, la realidad virtual y los satélites de telecomunicaciones. Este sistema está siendo desarrollado y consolidado por agentes del segundo entorno, como empresas trasnacionales, gobiernos, comunidades científico-tecnológicas y usuarios. Este entorno requiere conocimiento científico avanzado, fuertes inversiones económicas, infraestructuras informáticas y de telecomunicaciones y un importante número de consumidores potenciales.

  Algo relevante que destaca el autor es que el espacio electrónico está generando una nueva modalidad de sociedad (sociedad de la información). La sociedad agraria es la forma que rige en la organización social en el primer entorno (cultura de la oralidad) y la sociedad mercantil e industrial en el segundo (cultura de la escritura), el espacio electrónico es el ámbito donde puede desarrollarse la sociedad de la información. Este nuevo entorno se superpone físicamente, pero también a las otras modalidades de sociedad. En el tercer entorno, las relaciones sociales se producen a distancia y en red.


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