
La línea de investigación que fundamenta el contenido del presente cuaderno ha tenido como objetivo relacionar la hermenéutica de la narrativa literaria con la educación, para aplicar en forma pertinente los estudios sobre literatura en una práctica dentro del ámbito de la formación de los profesionales de la educación. Este objetivo surgió y se fue conformando como una iniciativa para relacionar contenidos de materias concernientes al lenguaje y la filosofía con la educación, en el entendido de que en el ámbito pedagógico el trabajo con las materias no puede limitarse a los contenidos propios de su acervo conceptual. La finalidad de esta línea de investigación es fundamentar la necesidad de la incorporación curricular de la lectura de textos de literatura de ficción en la formación de educadores.
Las preguntas de investigación que se plantearon como inicio fueron las siguientes: ¿Cómo construir –desde la teoría literaria, los estudios de historia literaria y la práctica de la crítica literaria– una propuesta educativa mediante la literatura, para docentes de diversos niveles educativos y otros profesionales de la educación?
Un primer aspecto considerado para realizar la investigación fue que el propósito tendría que ser la formación de lectores que incorporaran esta actividad como una práctica social valiosa, lo cual implica que institucionalmente se valore la inclusión de la educación literaria como parte fundamental en la formación de profesionales de la educación, camino en el que falta mucho por recorrer en la Universidad Pedagógica Nacional (upn), pues si bien en muchos cursos, seminarios, talleres, etc., la narrativa literaria se incluye en el estudio de los temas –lo cual ya es bueno– el hecho es que se considera como ejemplificación de los conceptos analizados en los contenidos de las ciencias sociales y no en su expresión completa como manifestación estética.
Una segunda consideración fue que la especialidad en literatura tendría que orientarse como vía educativa. De esta manera, la construcción del objeto de estudio tuvo que enfocarse, en primera instancia, a evidenciar las posibilidades y la pertinencia educativas de la literatura. Para lograr esta finalidad de la investigación, un punto de partida consistió en que la literatura es la manifestación de un modo de conocimiento tan válido como los que provienen de las otras disciplinas que inciden en el ámbito educativo.
Esto significa comprender que el cultivo de la lectura de textos literarios es educativo en sí mismo y que no puede reducirse a servir como un medio para otros aprendizajes de dimensión puramente cognoscitiva. Tal argumento condujo a la siguiente pregunta: ¿En qué reside el carácter educativo de la literatura? Las propuestas de lectura que se desarrollan en la investigación de la que da cuenta este trabajo tienen la intención de ser posibles respuestas y se derivan de la filosofía hermenéutica, en la cual encontramos la posibilidad de una teoría de la lectura engarzada con una filosofía de la educación.
Esto significa un cambio de paradigma educativo, en el cual lo que se persigue como finalidad de la educación literaria es la lectura como acto ético, como una acción de reflexión sobre las problemáticas existenciales de los sujetos humanos ubicados en un contexto histórico-social específico, con miras a la construcción de valores como responsabilidad de acción en la vida cotidiana. Sin embargo, hoy asistimos en la educación escolar a un desplazamiento cada vez más evidente de materias filosóficas, artísticas y literarias; en todo caso, si son incluidas no se trabajan en su plena perspectiva ni hay preocupación por la formación adecuada de educadores en estas áreas.
A partir de los anteriores planteamientos, una primera fase de la investigación (Hernández, 2004) consistió en fundamentar la relación entre educación y lectura de textos literarios. Se trató de triangular tres áreas: educación, filosofía hermenéutica y literatura. En este estadio de la indagación recurrimos a las hermenéuticas de Hans Georg Gadamer (1999, 1997) y Paul Ricoeur (1995, 1999, 2001). La hermenéutica desarrollada por el primero nos hizo captar, mediante su crítica a la tecnologización en la modernidad realmente puesta en marcha, la importancia de la tradición humanista involucrada en la cultura de la oralidad. Encontramos que la hermenéutica de Gadamer ayuda a responder este cuestionamiento a partir de su concepto de formación, entendida como sensibilidad, capacidad de elaborar juicios y sentido comunitario; con ello comprendimos la orientación humanista que tendría que recuperar la educación en todos los niveles y la manera en que la literatura puede contribuir a este propósito.
De Ricoeur tomamos su teoría del texto, donde la lectura se concibe como acto ético, orientación en la que encontramos un potencial educativo; asimismo, seguimos la metodología de interpretación de textos que de ella se deriva (Hernández, 2010). Con este marco construido y en el ámbito institucional de los estudios de la diversidad y la interculturalidad, la investigación avanzó mediante la aplicación de este paradigma al estudio de temas como la representación literaria de la diversidad, y más adelante, sobre la comprensión de la migración, el destierro y la transculturación.1
En este cuaderno se presentan tres trabajos que corresponden a aplicaciones de la hermenéutica literaria. El primero de ellos tiene la finalidad de contribuir a una propuesta educativa, mediante la aplicación de conceptos correspondientes a las hermenéuticas de Gadamer y Ricoeur. Este primer trabajo presenta una perspectiva de carácter pedagógico, pues consiste en la recuperación de una experiencia de la lectura en el aula. Se trata de la interpretación del cuento «El silbido» (2007), del escritor mexicano Juan Villoro, llevada a cabo en un taller con la participación de estudiantes de las licenciaturas que se imparten en la upn Ajusco. El objetivo fue ofrecer una actividad hermenéutica para el estudio de la construcción de valores como normas de acción, como complemento de los conocimientos de las ciencias sociales mediante la vivencia estética.
En relación con la función estética del lenguaje, Chantal Maillard (1998) propone la razón estética como parte de la formación: … lo estético designa, por un lado, la capacidad de aprehender la realidad a través de los canales que nos proporciona la sensibilidad y, por otro, la activación de la capacidad lúdica para la empresa constructora: la experiencia sensible.
La hermenéutica literaria en la formación de profesionales de la educación Cuadernos de Investigación de ser re-presentada, ha de formar «mundo», ha de historiarse. Y el historiar se realiza con placer, ese extraño placer al que llamamos «estético» y que es, a un tiempo, placer de la comunicación en este configurarse la realidad de la que somos co-partícipes, y placer de la ordenación creadora que procura el sentido al trazar el mapa de las correspondencias (p. 12). En consecuencia, Maillard considera que en el proceso educativo sería muy deseable que se propiciaran técnicas de autoconocimiento, a partir del desarrollo estético, que guiaran la construcción en grupo de valores como paradigmas de conducta, en lugar de que estos valores fueran inculcados de segunda mano. De acuerdo con esta autora, una formación de tal naturaleza daría lugar a individuos que en la sociedad fueran:
a) sujetos con capacidad de respeto y asunción de puntos de vista y actuaciones diferentes de las propias por parte de los otros;
b) sujetos con capacidad de creatividad en todas las esferas de su vida cotidiana, y capaces de aportaciones de sus propios logros a la sociedad;
c) sujetos con capacidad y voluntad de crecimiento personal (comprensión y apertura);
d) sujetos con capacidad de integración en un orden social establecido sobre todo a partir de la consideración del respeto a las diferencias (Maillard, 1998, pp. 24-25).

El segundo texto incluido en el cuaderno presenta una aplicación sobre el enfoque barroco y neobarroco como concepto hermenéutico, que da cuenta de otra etapa de la investigación, acerca de la representación de la diversidad en la nueva narrativa mexicana (Hernández, 2008; Hernández y Arriariá, 2014).
Se propone una interpretación de la novela Porque parece mentira la verdad nunca se sabe, del escritor mexicano Daniel Sada (1999), para comprender uno de los rasgos de la diversidad cultural latinoamericana, siguiendo el desarrollo de ideas de Severo Sarduy (1987) respecto al barroco, así como la aplicación de la perspectiva polifónica de Mijail M. Bajtín (1998).
Asimismo, se evidencia como neobarroca la cultura de la oralidad y la lectura a través del mito en la narrativa de Sada. El acercamiento hermenéutico se realiza desde dos niveles de interpretación: el lingüístico y el polifónico, para llegar al nivel de la comprensión del texto estudiado, como efecto barroco. La intencionalidad hacia la construcción de valores en este caso va encaminada al ámbito socio-cultural de los lectores. El tercer trabajo da cuenta de una interpretación desde una perspectiva de la representación en la narrativa de ficción de la migración, ya sea obligada por circunstancias políticas, económicas y sociales, o en búsqueda voluntaria de mejores contextos de desarrollo, que ha caracterizado hoy en día a muchos autores y autoras que han escrito desde y sobre este tema. A partir de la lectura, su producción narrativa ha configurado las vivencias de muchas otras personas que transitan por esta circunstancia de vida, pero que no tienen la oportunidad de re-presentar esta manera de la condición humana de la forma en que lo hace la literatura de ficción.
En este cuaderno se propone una interpretación de la novela Nadar desnudas (2012), de la escritora chilena Carla Guelfenbein, en cuya narrativa la migración es un tema central. En este trabajo se busca propiciar una comprensión desde la perspectiva de la conciencia histórica. En la parte correspondiente a las conclusiones se retoman las tres propuestas para relacionarlas mediante reflexiones a la luz de consideraciones hermenéuticas. Asimismo, se reflexiona acerca del valor educativo de la lectura