
Este trabajo forma parte de una investigación acerca de la representación narrativa de la migración, el destierro y la transculturación en novelas de autores que por distintos motivos han vivido esta experiencia[1]. La migración, ya sea obligada por circunstancias políticas, económicas y sociales, o en búsqueda voluntaria de mejores contextos de desarrollo, ha caracterizado hoy en día a muchos autores y autoras que han escrito desde y sobre la migración. Su producción narrativa ha configurado las vivencias de muchas otras personas que transitan por esta forma de vida, pero que no tienen la oportunidad de re-presentar esta manera de la condición humana de la forma en que lo realiza la literatura de ficción.
En esta investigación ya se ha fundamentado, desde la perspectiva hermenéutica, el valor de los textos literarios para comprender la condición humana y por ende concebir la lectura como un acto educativo, al apelar a la interacción ética con las problemáticas humanas abordadas en los textos. Es el caso de la narrativa de Carla Guelfenbein, en la que observamos en la lectura de algunas de sus novelas que la migración es un tema central. Por ejemplo, El revés del alma (2002), trata de la vuelta a Chile de Ana, la protagonista, después de su exilio en Inglaterra.
La mirada del personaje que regresa expresa una crítica hacia la sociedad chilena burguesa, que vive el presente de una manera muy marcada por el conservadurismo de la dictadura. En El resto es silencio (2008) está presente la migración y el regreso, ya que su protagonista femenina, Alma, vivió en Barcelona y volvió a Chile para casarse con un médico viudo que le ofrece una estabilidad social y económica.
El presente trabajo se centrará en el análisis de otra de sus novelas, Nadar desnudas (2012). El motivo de la selección de este texto es que en el tema de la migración, la novela plantea la temática de la responsabilidad de la memoria en Sophie, el personaje focal. El juicio moral en esta narrativa involucra al personaje que realiza la migración durante los hechos acontecidos en Chile en 1973.

En lo que se refiere a la organización de esta comunicación, primeramente presentaré la trama en la que Sophie realiza el trayecto ético, pues el personaje tiene una identidad en esa instancia narrativa y debido a ella la conserva, entonces hay que buscar en el entramado de la historia la mediación entre la permanencia, en este caso la acción de Sophie guiada por su pasión egocéntrica y el cambio, cuando asume su responsabilidad en la memoria de una historia que para su hermana Antonia ha permanecido en el ocultamiento.
En un segundo apartado aplicaré la mediación que la trama configura, en el estudio del personaje en su proceso de transformación identitaria. La hipótesis interpretativa del análisis de la novela consiste en que Sophie mantiene una lucha interna a lo largo de la trama entre su identidad individual y la colectiva, es decir, la permanencia en sí misma y el cambio hacia el otro. En una tercera parte, expondré la relación entre la narrativa y los lectores. El propósito es comprender el proceso de refiguración, a través del trabajo de memoria que realiza Sophie, personaje que es clave en la configuración narrativa del problema histórico representado en el desarrollo del relato, cuyo trayecto reflexivo posibilita en el lector una nueva mirada comprensiva del campo de la experiencia práctica de la realidad que representa. En este ejercicio de escritura y de lectura radica el valor educativo, desde la perspectiva de la hermenéutica literaria aplicada a la formación de lectores.
Migración en Nadar desnudas
En la novela Nadar desnudas la narración está estructurada en dos planos temporales: Los días inmediatos al golpe de estado realizado por Augusto Pinochet para derrocar el gobierno de Salvador Allende en 1973, y 28 años después, en el año 2001. En la primera parte, se desarrolla la historia de un triángulo sentimental entre Sophie, su amiga Morgana y Diego, el padre de la primera, colaborador importante en el gobierno de Salvador Allende.
La figuración narrativa de Sophie corresponde a una muchacha de 18 años, cuya sensibilidad ha sido herida por la separación de su madre y su padre, trauma por el que ha sido sometida a tratamientos psiquiátricos, que ha vivido como una manipulación externa de su sensibilidad; su forma particular de responder a su condición existencial es mediante la creación estética. Morgana, una chica de 22 años, hija de un diplomático español, reside en Chile con su familia, durante el gobierno de Salvador Allende; entabla amistad con su vecina Sophie, y se enamora de Diego; de esta unión nace Antonia.
En esta circunstancia, Sophie se ubica en un ángulo desde el cual se siente desplazada tanto en el afecto del padre como en el de su amiga, con la cual ha creado unilateralmente un vínculo erótico. En los días previos y posteriores al golpe de estado, el padre es perseguido y desaparecido junto con Morgana. Antonia, la hija que concibieron, es rescatada por los abuelos maternos, con quienes crece en España. Sophie regresa a Francia al lado de su madre, donde desarrolla una carrera artística exitosa. Así es como ambas hermanas quedan física e históricamente fuera del contexto chileno, Antonia de manera involuntaria y Sophie voluntariamente, pues a causa de la traumática relación con el padre, nunca había sentido a Chile como un país suyo, al cual se traslada como una forma de afirmar su independencia respecto a su madre francesa y recuperar el afecto paterno:
«… al llegar al país de su padre –donde nunca había vivido- descubrió que un lugar tan solo existe si encuentras huellas que puedes identificar, marcas que te pertenecen y te hermanan con el resto de las personas. La ciudad donde la había traído Diego le resultaba impenetrable» (Guelfenbein, 2012: 38).
A esta actitud moral de Sophie hacia su padre se une la herida en sus sentimientos que provoca la relación entre él y su amiga, y que percibe como una doble traición. La acción de Sophie en estas circunstancias está guiada por la pasión, es decir ella no actúa como agente propio de su acción, sino que sus actitudes y decisiones están regidas por sus sentimientos de celos y relegamiento por parte de los dos sujetos en quienes deposita su deseo. Así, el olvido es su intención manifiesta hacia ellos, pero también incluye a su hermana y su país por parte del padre. Sin embargo, la memoria permanecerá latente, pues en esta etapa de su vida, se incubará en Sophie un sentimiento que la llevará a un estado de infelicidad, por haber participado, aunque de manera involuntaria, en la persecución de agentes opositores al régimen de Allende, hecho determinante en el destino trágico de Morgana y Diego y, además, por la culpa de haberlos abandonado, cuando decidió su migración al salir de Chile huyendo, en medio del conflicto golpista.
Salir de sí misma para comprender al otro
La segunda parte de la historia, ubicada 28 años después del golpe de estado, en el año 2001, acontece alrededor del encuentro entre las dos hermanas. Se trata de un exilio sui generis, pues la chilena que fue llevada a España por los abuelos crece sin conocer sus orígenes y Sophie quien deja Chile con conocimiento de los sucesos, pero sin conciencia histórica, trata de desarrollar una vida fuera de la problemática de ese contexto, en una forma de exilio sentimental y no político. Lo que hace despertar la conciencia de su pasado chileno y de la existencia de una hermana desconocida, es el suceso del 11 de septiembre en las Torres gemelas de Nueva York, que se presenta en la trama como la contingencia, es decir, la posibilidad de que un acontecimiento haya podido ser otro o no haber sido, e introduce la discordancia del relato en el que Sophie mantenía sin cambio la relación con su pasado personal e histórico; la coincidencia de fechas y hechos trágicos se introduce en la trama como motor que pone a prueba la identidad de este personaje, lo que posibilita dar paso a que en ella se realice una transformación.
Sophie como sobreviviente de los acontecimientos de 1973, es quien tiene el panorama amplio del conflicto, pero la historia narrada relata el tránsito de su debilidad para responder a las circunstancias y a las personas, hacia la asunción de su responsabilidad. En efecto, en el examen de conciencia que involucra primero a su padre y a su amiga Morgana y después a su hermana Antonia, llega a asumir su deuda frente a estos tres personajes a quienes finalmente reconoce como íntimamente involucrados en su vida. En el momento de los acontecimientos en Chile, no supo responder a la demanda afectiva de su padre y su amiga, ni pudo consentir la presencia de la hermana que reclamaba su atención. Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 ponen en crisis sus intenciones de olvido:
«-Ayer lo viste todo, ¿verdad?
Sophie asiente.
-Dicen que hay cientos de desaparecidos –continúa Gerard.
La palabra “desaparecidos” entra en su interior, dejando a su paso un reguero de sentimientos que contraen su rostro.
-Sí, lo sé, es muy fuerte –observa Gerard, atento a sus más íntimas expresiones.»
Pero aún así, él no puede saber el verdadero camino que ha recorrido ese vocablo en los laberintos de su conciencia, de su memoria (…) Se reincorpora, entra en su habitación y con el mando a distancia enciende el televisor. Gerard la sigue. Una vez más, la imagen del avión horadando la superficie erguida y oscura de la torre. Una vez más, el recuerdo del palacio de gobierno en llamas (Guelfenbein, 2012: 198).
La comparación entre los dos sucesos es la contingencia que desata la conciencia de Sophie. Hasta ese momento trágico de 2001, la tristeza y el rencor habían alimentado la memoria reprimida de Sophie en un intento de olvido:
Durante años todo lo que hizo estuvo relacionado con ellos, cada paso hacia la artista que es hoy fue una forma de demostrar que los había vencido. Hasta que entendió que no era la memoria, ni el amor, ni siquiera el odio, lo que te hacen libre, sino el olvido. Extirpó uno a uno los recuerdos de su cerebro, los sacó de contexto, de lugar, desmadejó la cronología, de manera que nada tuviera sentido. Desprovistas de ejes, las imágenes se desecaron. Por eso creyó que nunca volverían (Guelfenbein, 2012: 199).
[1] Investigación registrada y realizada por Elizabeth Hernández A. y Samuel Arriarán C. en el Área de Diversidad e interculturalidad de la Universidad Pedagógica Nacional de México.
Muchas felicidades Dra. Elizabeth. Un artículo muy interesante, ameno e importante en la formación de nuestros Estudiantes de Doctorado y en la formación en general.
Saludos cordiales
Dra. María Guadalupe Díaz Tepepa
Académica en la UPN- Ajusco
Muchas gracias por el envío Ely.
Mis felicitaciones. Es un artículo riguroso y muy interesante. Ya dejé mis comentarios en la página de facebook.
Abrazos,
Guadalupe Díaz