
En una etapa antecedente del trabajo que se presenta en este libro,[i] en el campo de la filosofía de la cultura elaboré una fundamentación filosófica de la acción crítica y transformadora de la realidad como efecto de la lectura de textos literarios, con base en la hermenéutica analógica de Mauricio Beuchot y en las hermenéuticas de Paul Ricoeur y Hans Georg Gadamer. Esta reflexión culminó en la interrogación sobre el papel que puede desempeñar la literatura en la crítica y la construcción de la identidad en el contexto cultural latinoamericano actual.
Posteriormente, fui insertando el tema en la problemática de la identidad en la literatura latinoamericana, desde la perspectiva del lector, es decir, planteando como problema la relación entre acción transformadora de la realidad por parte de una conciencia crítica formada por la lectura de textos literarios e identidad cultural en el contexto de América Latina. La presente etapa del trabajo responde a una iniciativa emprendida desde un marco filosófico en relación con una manifestación literaria, a través de la hermenéutica específica que proveen las reflexiones que se han hecho sobre el barroco en estos dos campos.
Pienso que el enfoque desde la filosofía de la cultura permite abrir el análisis literario no sólo a la comprensión de una problemática histórico-social particular, sino a una de carácter humano universal. Un enfoque hermenéutico, como el derivado de las teorías de Gadamer, Ricoeur y Beuchot, es idóneo para realizar un análisis literario como búsqueda de la identidad cultural, ya que incorpora una dimensión filosófica favorecedora de una relación intersubjetiva con el texto, de diálogo, en la que el lector tiene la intención de comprenderlo, partiendo de sus pre-juicios, pero también aceptando la particularidad de la cosmovisión presente en la obra, aunque para ello haya que poner en crisis y hasta modificar los supuestos desde los cuales se emprende la interpretación.
Se trata de interactuar con el (los) sentido(s) del texto, y no sólo de desarmarlo para conocer la forma en que está estructurado como artificio. El análisis hermenéutico considera que el texto literario posee un alto grado de simbolización como trabajo artístico; por ello, no es accesible de una manera unívoca, pero tampoco puede ser sometido a una interpretación sin limitaciones; se requiere, entonces, de un método que analice el texto en relación con su cotexto respetando la inmanencia del objeto creado, para proceder al análisis de las relaciones entre texto y contexto, de tal manera que el intérprete se apropie de las experiencias creativas de la vida contenidas en la obra.
En una perspectiva interdisciplinaria, en el presente libro se establece relación entre algunos estudios realizados dentro de diversas disciplinas. Esta reflexión permite tomar posiciones teóricas y procedimentales en la investigación, frente a discusiones medulares como la de identidad cultural frente a la universalidad y la particularidad, el debate entre pensamiento lógico y mítico y los efectos de la literatura en el lector, con la finalidad de formular un marco de comprensión que dé sentido a los procedimientos de análisis literario en coherencia con el cuestionamiento de por qué hacer análisis literario, pues en palabras de un teórico cuestionador de los métodos inmanentistas, como Terry Eagleton: «No se trata de tomar como punto de partida ciertos problemas teóricos o metodológicos; se trata de tomar como punto de partida lo que deseamos hacer, para ver qué métodos nos ayudarán más para alcanzar nuestros fines.» [ii]
En este libro doy cuenta de una etapa de la investigación en la que centro el análisis en la hermenéutica de algunos textos de la narrativa literaria latinoamericana, producidos desde mediados del Siglo XX, con el fin de encontrar su sentido hacia la crítica y la construcción de la identidad cultural.[iii] A través del barroco como categoría hermenéutica de análisis de la cultura, indago una manera de ser cultural nutrida, además del pensamiento moderno occidental, por otras influencias culturales en recesión histórica, que permanecen latentes, a pesar de los desplazamientos de que han sido objeto por la tendencia a la implantación de la modernidad.
Considero que estas influencias se manifiestan actualmente dentro de la literatura como voces de una manera de ser inhibida por la modernización, y cuya apropiación creo que posibilitaría la refiguración de un mundo que, sin la mediación de la obra, resulta confuso e incomprensible para el intérprete. Se trata, entonces, de una hermenéutica crítica, pero también de restauración del sentido. Estas reflexiones me conducen a plantear preguntas como ¿Hacia dónde se orienta en la actualidad la crítica de la identidad cultural en la literatura latinoamericana? ¿Es el barroco un modelo hermenéutico pertinente para interpretar el sentido de la búsqueda de la identidad en la literatura latinoamericana? Una respuesta que puede formularse como punto de partida es que actualmente se presentan condiciones similares a las del barroco histórico americano, que hacen surgir un nuevo barroquismo en la literatura, cuestionador del equilibrio de la funcionalidad modernizadora. Considero que esta fuerza desequilibrante se encuentra en la tensión que se establece entre dos visiones culturales: la cultura de la oralidad como mundo tradicional, que da cabida al conocimiento y a la búsqueda de sentido de la vida mediante el mito, el encantamiento, el deseo, y la cultura de la escrituracomo mundo de la epopeya, el racionalismo científico, el poder, el de la modernización en Latinoamérica.

El propósito de la búsqueda hermenéutica consiste, en este sentido, en explicitar las marcas de las culturas de la oralidad latinoamericana expresadas en una manifestación moderna como es la escritura narrativa, porque son las que han permanecido en una posición de latencia y que, como visiones alternativas de la modernidad ilustrada, han despertado la atención como coadyuvantes en la resolución de la crisis de sentido en una época de cambio de paradigmas como la que vivimos en el presente. La posibilidad de relacionar específicamente la literatura narrativa del periodo señalado con los procesos identitarios ha sido expresada ya muy claramente por Carlos Fuentes como conclusión de su conocido ensayo La nueva novela hispanoamericana.
El sentido de identidad puede ser comprendida más específicamente con la definición que elabora Luis Villoro de cultura como la acción que expresa adecuadamente las creencias y actitudes de sus creadores y responde a sus propósitos; estos últimos son auténticos si se fundan en razones propias y resultan del pensamiento de quien los sustenta, corresponden a los deseos y los conflictos reales de la vida de una comunidad y son un medio adecuado para cumplir sus fines.[iv] Carlos Fuentes explica que esta expresión literaria ha sido renovadora gracias a que ha encontrado la manera de apropiarse del mito para expresar las preocupaciones de la condición humana, en el contexto particular de la historia latinoamericana:
Notas
[i] Elizabeth Hernández Alvídrez. Hermenéutica, educación y analogía. Fundamentos hermenéuticos de una educación mediante la lectura de textos literarios. México, UPN, 2004.[ii] Cfr. Terry Eagleton. Una introducción a la teoría literaria. México, FCE, 1983. La función de la crítica. Barcelona, Paidós, 1999. Pág. 249. [iii] Es importante aclarar que el concepto de identidad, o reconocimiento de los otros como idénticos a uno mismo por sus prácticas, lo considero no como esencia, sino como la condición de ser humano en un contexto espacio-temporal específico. La identidad latinoamericana se entiende así como la comunidad que puede establecerse actualmente entre los diversos pueblos que comparten factores históricos como los siguientes:
- Un pasado que determinó la convivencia de varios sustratos, como las culturas indígenas, y las europeas, orientales y africanas que llegaron a América por medio de la colonización ibérica.
- Un lenguaje que, entendido en su interacción con las visiones de mundo ha madurado en lenguas de expresión de una manera de ser característica de este contexto, al apropiarse de las múltiples herencias lingüísticas de los sustratos mencionados. Parto de una teoría lingüística en la cual se concibe que el lenguaje y la visión de mundo se constituyen mutuamente. El significado lingüístico estaría entonces constituido por «… fonemas que se oyen como imágenes verbales organizadas en categorías complejas; las palabras adquieren significados que corresponden a esquemas imaginísticos, escenas y escenarios; las cláusulas son construcciones basadas en imágenes; el discurso surge como un proceso regido por su propia imaginería reflexiva; y la visión de mundo lo subsume todo.» Gary Palmer. Lingüística cultural. Madrid, Alianza Editorial, 2000. Pág. 23. El término visión de mundo se refiere en este contexto teórico a «… la orientación cognitiva fundamental de una sociedad, un subgrupo o incluso un individuo. Incluye la filosofía natural,(…) los postulados o temas existenciales y normativos fundamentales, (…) los valores (…), las emociones y la ética.» Ibid. Pág. 144
- La influencia de un modode confluencia de este multiculturalismo particular, ante la hegemonía de la visión de mundo europea y como resultado de condiciones socioeconómicas, además de las culturales, que ubican a estos pueblos en circunstancias semejantes, definidas por una disonancia respecto de otras visiones de mundo como las de la modernización.
- El resurgimiento de estas visiones de mundo en condiciones similares de imposición de modelos de vida, con la globalización, desacordes con otras formas de concebir el sentido de la vida.
- El surgimiento de una producción literaria original que posibilita la muestra de cosmovisiones subvaloradas por la cultura dominante.
[iv] Luis Villoro. El concepto de ideología y otros ensayos. México, FCE, 1985. Pág. 178.
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